La magia de la hamaca para hacerlo sonreír a uno

¡Ay, qué felicidad!
Pues les cuento que ya tenemos hamaca en el patio de la casa en Berkeley. Gabriel, el dueño de la casa, puso dos postes para que pudiéramos colgar la hamaca.
Como se imaginarán, esto ha venido a darnos una gran alegría. Esta mañana, al nomás levantarse, Xio lo primero que me dijo es que quería ir a la hamaca. 😉



One Comment
Menita
!!! Qué maravilla !!! Eso quiere desir que los dueños no quieren que se vallan nuuuuunnnnnca !!! Besos