Nature

Una rosa del barrio

Ayer por la tarde, mientras caminaba sin prisa por el barrio, me encontré con esta rosa. ¡Miren qué lindura, ustedes! No la estaba buscando, pero ahí estaba: abierta, vibrante, perfecta en sus imperfecciones. Me detuve. Le tomé, no una sino varias fotos, sí, pero también le regalé un momento de silencio y aprecio.

Hay días en que la belleza se deja ver sin hacer escándalo. Se asoma entre ladrillos, en esquinas comunes, justo cuando uno necesita un respiro, una señal de la belleza que nos rodea. Esta rosa fue eso para mí: un recordatorio de que aún en medio del ruido, del concreto de la ciudad, la naturaleza sigue haciendo que nuestra alma sonría.

A veces, basta una flor para que el alma se acuerde de respirar, ¿vaá?.

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