Miscellaneous

El cruce de dos herencias y un grito que no le cabe en la boca al mundo

Ver esta imagen me rompió el corazón. Dos fotografías separadas por 80 años y miles de kilómetros: una en Dachau, Alemania, 1945; la otra en el CECOT, El Salvador, 2025. Ambas muestran cuerpos amontonados, miradas vacías, humanidad reducida a números, miedo y silencio y una gran condena al mundo por permitir semejante crueldad.

Y fregado es que no lo puedo ver como algo lejano. Porque para las cipotas, esto no es solo una comparación visual impactante; es una herida profunda en su propia historia. De un lado, Alemania—el país de su omi y el país donde se prometió al mundo “nunca más” tras los horrores del Holocausto. Del otro, El Salvador—país que ha sufrido tanto y el país que les dio parte de sus raíces, idioma y familia, ahora convertido en símbolo de brutalidad carcelaria y deshumanización institucional.

¡Qué dolor tan inmenso que en el cruce de sus dos herencias esté esta imagen! ¡Qué vergüenza que no hayamos aprendido! ¡Qué rabia que estemos repitiendo lo que dijimos que jamás permitiríamos otra vez!

¡Nunca más… es ahora!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *