Politics

La historia nos advierte, si queremos escuchar

Las palabras tienen peso, ustedes. ¡Tienen historia! Y cuando se usan para consolidar el poder absoluto, deberían hacernos sonar todas las alarmas. Deberían ponernos en alerta, listos para ponernos la mano en el pecho mientras empuñamos el grito de resistencia y solidaridad.

En agosto de 2017, Stephen Miller, asesor clave de Trump, declaró con absoluta convicción: “The President’s power will not be questioned.” No es una frase cualquiera. No es un comentario al aire. Es un eco directo de una época oscura, un reflejo de algo que ya vimos antes.

Porque en junio de 1933, Joseph Goebbels, el arquitecto de la propaganda nazi, proclamó: “Mein Führer’s power will not be questioned.”

Las similitudes no son coincidencia. Son advertencias. ¡Hay que pelar los de chivo, como decía Mamena!

La historia nos ha mostrado, una y otra vez, lo que sucede cuando una sociedad acepta que el poder no debe ser cuestionado. Sabemos a dónde conduce el autoritarismo disfrazado de patriotismo. Lo hemos visto erosionar instituciones, silenciar disidencias y transformar naciones en regímenes donde la lealtad es obligatoria y la verdad es un enemigo.

No hay que olvidar que por esta razón miles de nosotros tuvimos que huir de nuestros países. No hay que olvidar que muchos no tuvieron nuestra suerte. Y por ellos, por quienes no pudieron escapar, tenemos la responsabilidad de estar alerta y luchar para que la historia no se repita.

Hoy, más que nunca, es crucial recordar que la democracia no es un derecho garantizado, sino un compromiso diario. ¡Que el poder siempre debe ser cuestionado! Y que olvidar el pasado solo allana el camino para repetirlo.

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