Nacionales – Así matamos a monseñor Romero – ElFaro.net – Por Carlos Dada
El mayor D´Aubuisson fue parte de la conspiración para asesinar a monseñor Romero, aunque el tirador lo puso un hijo del ex presidente Molina, dice el capitán ??lvaro Saravia. 30 años después, él y otros de los involucrados reconstruyen aquellos días de tráfico de armas, de cocaína y de secuestros. Caído en desgracia, Saravia ha sido repartidor de pizzas, vendedor de carros usados y lavador de narcodinero. Ahora arde en el infierno que ayudó a prender aquellos días cuando matar “comunistas” era un deporte.

Comienza a leer despacio, en voz alta: “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán ??lvaro Rafael Saravia se quitó el rango militar, abandonó a su familia y se? mudó a California???. En la mano sostiene varias páginas con la impresión de una nota periodística publicada hace cinco años. Se reacomoda los lentes -dos grandes vidrios sostenidos por un alambre-. Tiene las uñas rotas y sucias, y los ojos muy abiertos y agitados. Alertas. Vuelve a leer el primer párrafo. “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán ??lvaro Rafael Saravia…??? Hace una pausa y repite ese nombre, que no ha dicho en mucho tiempo: “El capitán ??lvaro Rafael Saravia???.
Levanta la cabeza y me mira fijamente.
-Usted escribió esto, ¿verdad?
-Sí.
-Pues está mal.
-¿Por qué?
-Aquí dice “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero???. Y yo no lo maté.
-¿Y quién lo mató?
-Un fulano.
-¿Un extranjero?
-No. Un indio, de los de nosotros. Por ahí anda ese.
-Usted no disparó, pero participó.
-30 años y me voy a morir perseguido por eso. Sí, claro que participé. Por eso estamos hablando.
Tiene las manos gastadas por la miseria y el trabajo del campo. Unas manos que nada tienen que ver con las de aquel piloto de la Fuerza Aérea convertido en lugarteniente del líder anticomunista salvadoreño Roberto d´Aubuisson, y después en repartidor de pizzas, lavador de dinero para la mafia colombiana y finalmente en vendedor de autos usados en California. Ahora ya no es nada de eso. Perdió un juicio al que no asistió, en el que fue encontrado culpable del asesinato de monseñor Romero.
-Cuénteme cómo fue.
-Se lo voy a contar todo, pero despacio. Esto es largo.
via Nacionales – Así matamos a monseñor Romero – ElFaro.net El Primer Periódico Digital Latinoamericano.
Impresionante el trabajo que hizo Carlos Dada para sacar a la luz esta información. Les recomiendo que vayan y lean este artículo en su totalidad. Es un poco largo pero definitivamente vale la pena. El estilo de escritura me recuerda al libro de Manlio Argueta -Cuzcatlán donde bate la mar del sur-.
Si hay en algo que se equivocó Monseñor, es que dijo que si lo mataban resucitaría en el pueblo salvadoreño. Hoy pude comprobar que Monseñor había resucitado en muchos pueblos del mundo no sólo el pueblo salvadoreño. Lo que es más, Monseñor se ha convertido en un héroe no sólo para personas religiosas sino también para aquellas que son ateas.


