El Ágora – La Doctora – ElFaro.net – por Élmer L. Menjívar
Dicen que la Doctora murió ayer, jueves 11 de marzo por la noche. Es una noticia triste y señala un buen momento para recordar que somos lo que nos dejaron ser mujeres como Matilde Elena López.
“No debe ser el amor un nudo ni el matrimonio una prisión. Ni aun a nombre del amor se justifican las cadenas”, escribía Floritchica a Groza, con esas palabras que traslucían el pensamiento de Matilde Elena López en un breve epistolario titulado “Cartas a Groza”, publicado en 1970, por la Dirección General de Cultura, del Ministerio de Educación de El Salvador.
Esa y otras frases afines no eran las más propias en boca y letra de mujeres de aquellos tiempos, tiempos en los que las mujeres apenas tenían derechos legales y permanecían enmarcadas en una cultura que las reservaba exclusiva y excluyentemente para la escena doméstica y la reproducción de los hijos y de su injusta condición. Matilde Elena López no cupo en su historia.
A Matilde Elena López se le ha conocido con un epíteto de origen académico que transformó en un epíteto histórico, humano: La Doctora. Fue, en efecto, la primera mujer salvadoreña en acreditarse un doctorado en Filosofía y Letras (Universidad Central, Ecuador 1956). Antes había sido licenciada en Humanidades por la Universidad San Carlos, de Guatemala. Que sus estudios fueran posibles en el extranjero no eran signo de poder económico, eran signos de su rebeldía beligerante contra la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez, quien, comos a muchos más, la condenó al exilio en los años más crueles de su ejercicio dictatorial.
via El Ágora – La Doctora – ElFaro.net El Primer Periódico Digital Latinoamericano.
Me da pena que no había escuchado/leído sobre ‘La Doctora’. Qué lástima que el país no supo valorar estos personajes tan importantes en nuestra historia.
Me encanta este verso:
¿Sabes que porque duerme sola el agua amanece tan fría?


