Puntos de vista – ¿A dónde vas maga y cantora?
“Yo tengo tantos hermanos/ que no los puedo contar/ en el valle/ en la montaña/ en la pampa y el marÖ/ y una hermana muy hermosa que se llama libertad???. (A. Yupanqui)
¿A dónde vas Mercedes, que no puedas burlar la gris muerte y alzarte otra vez sobre el ramo verde de la utopía, donde gimen las tórtolas, donde los arroyos helados, donde el ciervo herido, donde se embosca la orquesta cansada de todas las quejas, los celos tiranos del conjuro de la noche? ¿A dónde vas Mercedes, que no lleves la pasión voraz, la voz de frescura llena, la flagrante primavera, la móvil placidez de los mitos, el ángel dormido de todas tus ternuras? ¿A dónde vas Mercedes, que no te lleves el madrigal de la canción, la luz caldeada de los enojos, la llama viva de los que luchan, los sonidos que perfuman el alma y los sueños?
¿A dónde vas Mercedes, “la negra???, que no te embeleses con el oro fulgurante de una aurora de labriegos y jornaleros en posesión de la tierra? ¿A dónde vas que no veas en el cielo abierto el gallardo talle de los héroes americanos, que alfombraron el bosque y las montañas con la lumbre espléndida de su amor y de su sangre? ¿A dónde vas que no sea a buscar otros amores en los rojos corales del alba, en el azul velador de un mar vago que ahora será destello, embalaje encantado, poderío de ruiseñores y encajes, luceros nuevos que caben todos en la techumbre de tu voz?
Mercedes Sosa irrumpió con su canción poderosa en el escenario del mundo, llenando de contenido social la expresión del arte más comprometido, y lo hizo en un momento histórico en el cual las coordenadas de la lucha por el cambio y las transformaciones estaban a la orden del día, en una coyuntura en que las dictaduras militares flagelaban los derechos humanos, los valores ciudadanos, las libertades públicas.
via Puntos de vista – ¿A dónde vas maga y cantora? .
Trataré de compartir opiniones y otros escritos sobre la ida de Mercedes Sosa. Muchas personas se han mostrado conmovidas por la muerte de La Negra. Y quién no…


