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Nada a golpes – por Ricardo Ribera – elfaro.net

“Nada a golpes”: así lo han gritado miles y miles de manifestantes por las calles de Tegucigalpa, exigiendo el retorno del presidente Mel Zelaya y del orden democrático y constitucional. El pueblo de la hermana república de Honduras ni acepta golpes de estado ni se resigna a ser tratada a golpes por los policías y militares enviados por las autoridades de facto que usurparon el poder el pasado 28 de junio. La amplia movilización popular al interior del país y en el propio corazón de la capital hondureña ha impedido que puedan los golpistas presentar la situación como de “normalidad”.

Por el contrario, se han visto forzados a reprimir a la población, a silenciar medios de comunicación, a perseguir a periodistas que tratan de hacer su labor de informar a Honduras y al mundo lo que está pasando, a decretar toque de queda, a capturar en sus casas a líderes sociales y políticos de la resistencia pacífica. No ha habido hasta ahora un baño de sangre debido al esfuerzo popular por desarrollar sus protestas sin violencia y porque el gobierno de facto prevé las consecuencias devastadoras que desencadenaría a nivel internacional si la represión desatada se vuelve sangrienta. Sin embargo, ya se han producido las primeras muertes, las cuales lo deslegitiman aún más.

Se les detuvo el reloj. A los militares, la oligarquía y la derecha de Honduras se les paró la hora en el siglo pasado, en esas décadas en que las dictaduras asolaban América Latina. La contundencia sin precedentes de la reacción internacional condenando el golpe de estado les deja pocas esperanzas a los golpistas de que puedan mantenerse en el poder más allá de unas semanas, difícilmente los cinco meses que necesitarían para poder amañar a su gusto las elecciones presidenciales del 29 de noviembre. Proceso electoral que carecería de legitimidad y validez si fuera organizado por las autoridades que brutalmente usurparon el poder.

via ELFARO.NET / El primer periódico digital latinoamericano.

Deben de leer esta opinión de Ricardo Ribera, está muy buena.

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