elsalvador.com – Encomiables palabras, difícil camino
El Diario de Hoy no creo que es considerado uno de los periódicos más progresistas del país. Este editorial ha de haber sorprendido a varios.
FABRICIO ALTAMIRANO
LUNES, 16 DE MARZO DE 2009
La propuesta de unidad nacional se recibe con los brazos abiertos, como corresponde y en función de un mandato popular conferido en elecciones libres. El Salvador está dividido y requiere una profunda dosis de sabiduría de ambas mitades para encontrar el mejor camino para el país.
Genuinamente era inevitable la alternancia del poder. Tarde o temprano el país tendría que enfrentar esta dura realidad de que un lado asumiera los sinsabores de gobernar, y el otro, la importante responsabilidad de auditar la gestión de gobierno.
En su discurso, Mauricio Funes se refirió al sentimiento de esperanza que hizo posibles los acuerdos de paz, dos partes que concertaron en función de encontrar el mejor camino para todos y dejar atrás la violencia que nunca tuvo sentido. Ahora también el país sufre de una violencia que nos sangra, y como era en aquellos años de la guerra, no necesariamente por causas puramente autónomas. En los 80 fuimos un “adendum” de la Guerra Fría; ahora podríamos argumentar que la violencia es un “adendum” del tráfico de drogas.
Rechazamos enfáticamente que el país es violento porque es pobre. El crimen no es endémico automáticamente de una familia que no tiene recursos. La violencia social responde a otros elementos que el nuevo gobierno tendrá que enfrentar con fuerza, casi sobrenatural. A Hato Hasbún, quien sin duda jugará un papel fundamental en la nueva administración, le dije personalmente que de ganar el FMLN, tenía que comprometerse a evitar que sea el narcotráfico el que se convierta en la primera fuerza política de El Salvador, como argumentablemente ha pasado en más de algún país de Centroamérica.
La alineación de las maras con el crimen organizado no ha sido un problema de ARENA; es un problema de los salvadoreños y quien sea que asuma el mando, tiene que luchar contra esta realidad que sufrimos todos.
Reglas claras bajo las que todos podamos convivir es lo fundamental. Como dijo alguna vez un sabio: El capital limpio va adonde lo quieren y se queda adonde lo tratan bien. La generación de empleo no es potestad única del gobierno; es resultado de un empresariado que sienta que hay reglas claras de retribución a su esfuerzo y riesgo. De lo contrario le pasará lo de las plantas en los cuartos de los universitarios: inevitablemente se marchitaría “la flor”.
Que sea Lula y no Chávez el que influya en la dirección del país. Lo dijo el presidente electo un millón de veces, y está el país entero pendiente de que cumpla su palabra. Brasil ciertamente es un ejemplo en todo sentido adonde logró consolidarse la inversión interna y externa respondiendo a un clima de respeto y entendimiento. Está en las manos del nuevo gobierno cultivar ese respeto y entendimiento.
Aprendamos de España, cuyos pactos de la Moncloa sirven de tanta sabiduría para nosotros, habiendo alcanzado una serie acuerdos básicos para todos los lados del espectro político. Le tomamos, Presidente electo, sus palabras a peso de oro: Trabajemos juntos para encontrar el camino basado en un intercambio respetuoso de diálogo y concertación.
Y tomamos también como nuestra su propia declaración: Nadie puede tomar la Patria como bien propio; El Salvador nos pertenece a todos los salvadoreños.
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