Me apeyo del tren del sueño americano

Bueno, ni modo. Hoy sí que queda cerrado este capítulo.
Hace 13 julios —2003— llegamos a la casa de El Sobrante. Llegamos con dos niñas: Chando y Camila y con una gran alegría y contentos de formar parte del llamado sueño americano. Éramos dueños de una gran casa: con dos pisos, jardín, vista a unas hermosas lomas y toda la onda. Llegamos con tremenda ilusión.
Unos días después de la mudanza se nos añadió Valentina mientras que Xio no se hizo presente hasta unos años más tarde. Y pues fue en esa casa que pasamos 12 años de nuestras vidas. Dos de las niñas aprendieron a gatear en esa casa. Tres aprendieron a andar en bicicleta y una de ellas aprendió a volar.
La alegría de las cipotas y el calor de la familia y amistades que nos visitaron a través de los años llenó la casa de muchas risas y regocijo. ¡Fueron tiempos cachimbones!
Desde este momento le toca a otra persona construir gratos recuerdos en la casa de El Sobrante. Ojalá que les vaya tan bonito como nos fue a nosotros. Qué encuentren quietud y tranquilidad entre los palos del patio de atrás. Qué disfruten el desfile de los animales por las lomas. Qué disfruten la luz recorriendo la casa.
Hoy entregamos las llaves de 5008 Santa Rita Road. Hoy me apeyo del tren del sueño americano…



One Comment
Menita
Bueno Así es La Vida de sueños y ustedes sierran este siclo para Abrír Otro y será tan bonito O más pue este Buena suerte Abrazos.