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Proceso – 2010 – Gadafi, el líder arrinconado

EL CAIRO, 23 de febrero (apro).- El avanzado desmoronamiento del régimen de Muamar Gadafi en Libia es otro acontecimiento inesperado de este invierno de revoluciones árabes. Los dictadores de Túnez y Egipto también parecían fuertes cuando de repente sus pueblos se levantaron contra ellos y los echaron del poder.

La diferencia trágica radica en que el tunecino Zinedine Ben Ali y el egipcio Hosni Mubarak prefirieron retirarse del juego antes de sufrir una derrota total, mientras que Gadafi se muestra dispuesto a llevarse al país completo al despeñadero.

El discurso televisado a la nación que hizo su hijo Saif al Islam, el domingo 20, pareció sugerir que el padre le había dejado la responsabilidad de resolver la crisis, una tarea que podría consolidarlo como heredero en caso de llevarla a cabo con éxito.

Amenazó con la guerra civil, pero al mismo tiempo se mostró conciliador y cercano con el pueblo, al que le prometió grandes reformas hablándole en el dialecto árabe local en lugar de usar la lengua coránica, como es usual.

La intervención de Gadafi mayor, el martes 22, hizo pensar que lo que Saif al Islam estaba en realidad tratando de hacer era evitar que él empeorara las cosas.

Muamar apareció nervioso, insultando a diestra y siniestra (“ratas???, “drogadictos???, “perros callejeros???) y anunciando su disposición a destruir la nación –que es la herencia que Islam espera recibir— antes que rendirse: “Voy a morir aquí como un mártir???.

Muamar Gadafi es el decano de los dictadores árabes. Como coronel del Ejército, en 1969 encabezó un golpe de Estado que acabó con la monarquía de jure y estableció una de facto, la de su propia familia.

Su estilo provocador lo ha llevado a perder una guerra con su vecino del sur mucho más pobre, Chad, y a enfrentarse con el Estados Unidos de Ronald Reagan en 1986, cuando su país fue bombardeado (con saldo de 45 soldados y 15 civiles muertos, entre ellos una bebé, hija adoptiva de Gadafi) como represalia por un ataque terrorista contra una discoteca de Berlín, que mató a dos soldados estadunidenses y a una joven turca, y dejó 200 heridos.

via Proceso – 2010.

¿Si tanto quiere a su patria, por qué prefiere destruirla antes de dejar el trono? Gaddafi no es más que un cruel déspota. Debe dejar el poder lo más pronto posible y dejar que el pueblo libio tenga oportunidad de talar su futuro.

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