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A ver a Mamena, ¡se ha dicho!
Rumbo a Houston para ir a pasar un rato con Mamena. Ojalá que durante este viaje pueda leerle el libro que le empecé a leer en Los Ángeles.
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Mèl y Mimi de visita por los United States
Estamos de fiesta en casa ya que tenemos visita desde Francia. Las muchachas que nos hicieron pasar un rato chévere en París, se cruzaron el charco para venirse a dar la vuelta por acá. Ojalá ellas se la pasen tan bien como la pasamos nosotros con ellas por allá. Bienvenue à mon pays Mèl et Mimi!
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Un abrazo de bienvenida
Tanta era la emoción que tenía por que había regresado Chando que se me olvidó poner las fotos que tomamos para captar la alegría que había en casa esperando su retorno. Como Liza tenía que trabajar ese día, las cipotas y yo nos fuimos a recoger a Chando. La foto de arriba la tomó Camila. Acá están las otras fotos:
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Me voy a la choteada
Ya tengo el macho ensillado y las alforjas listas para irme a chotear unos días.
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¡¡¡¡¡¡Ya está en casa Chando!!!!!!
¡Ya tenemos completa la familia con el arribo de Chando a la casa! Y pues si yo no me pusiera las pilas para documentar estos eventos tan especiales en la familia… 😉 Para darle la bienvenida le hicimos una comida casera: Un bistec, arroz y frijoles con queso del pueblo. Ah, y la música navideña sonando en el fondo. Creo…
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Ya Chando está de nuevo al otro lado del charco
Pues Chando está de nuevo en el Castillo lista para comenzar su segundo año. Nos envió un mensaje confirmando su llegada: Hola ustedes,¡Los quiero mucho! Ya estoy en Gales […] Y nosotros te queremos un gran montón también Nach. ¡Ojalá que tengás un año muy chévere! Quien quita y ves a uno de nosotros echando pulgas por allá un día…
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¡Ya llegó Chando!
Ya Chando está de este lado del charcho y pues ya se imaginarán la gran alegría que sentimos de tenerla de nuevo en casa. ¡Bienvenida a casa Chando!
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A brincarse el charco
Mi Chandi ya se arrolló el pantalón para cruzarse el charco. Qué alegría más grande ver a mi Cho con un cojollo de flor de izote en el alma y las sonrisas de sus hermanitas adornándole la suya. Disculpen si las palabras aparecen marchitas; pero es que por más esfuerzo que ponga, las lágrimas vencen y hasta sofocan… Acá están…